Son las operaciones
comerciales, de negocios, de asociación, de inversiones que se
realizan entre empresas.
En esta modalidad
las empresas identifican a sus potenciales interlocutores o socios y
llevan a cabo procesos de negociación directa, por medios electrónicos.
Esta es una de las áreas que está creciendo más
rápidamente, existiendo razones muy concretas para ello. Las
empresas están continuamente verificando que a partir del Comercio
Electrónico pueden no sólo generar más oportunidades
sino también mejorar su competitividad.
Con el Comercio
Electrónico, las empresas pueden identificar y seleccionar directamente
a sus pares en el ámbito mundial, establecer contactos con empresas
de cualquier lugar del mundo, e iniciar procesos de negociación.
Este instrumento no sustituye totalmente los viajes ni los encuentros
de negocios entre empresarios, sino que los complementa y los hace más
eficientes.
En su sentido amplio,
el objetivo es cerrar el círculo desde la generación de
la oportunidad del negocio hasta su concreción física
y financiera incluyendo la posventa. Se logra así impulsar la
reducción de tiempos y costos de procesamiento de órdenes
de compra, ayudando a optimizar la interacción con los clientes.
Se contribuye a optimizar las inversiones en stock, facilitando la disminución
de inventarios y la eliminación de los riesgos de la falta de
productos. Permite acelerar el ciclo orden-despacho-cobranza. Se generan
las condiciones para la transmisión oportuna de documentos y
una mejor gestión de los recursos. Se facilita la difusión
instantánea de información sobre cambios operacionales
con sus pares comerciales, ahorrándose gastos innecesarios y
asegurando el uso compartido de la información.
Los pagos y las
cobranzas se efectúan por la vía electrónica. Las
transacciones financieras electrónicas reducen los gastos, aceleran
el proceso de facturación, facilitan el manejo de registros históricos
y disminuyen considerablemente los errores ocasionados por la propia
manipulación de documentos.