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El Indice Nasdaq arroja una pérdida de 11 % en el año, según informe de El Economista
Un informe de Elvia Gutiérrez en el diario mexicano "El Financiero" (elfinanciero.com.mx) estima que la denominada nueva economía está sumida en una crisis ante el desajuste del principal indicador del valor de las acciones de la vanguardia tecnológica, debido a que el Indice Nasdaq acumula una pérdida de 11,03 % en lo que va del presente año. Esta tendencia contrasta con la evolución mostrada por el indicador de las tecnologías de la información en igual periodo de 2003, cuando arrojó una ganancia de 33,3 %.
Eso resulta relevante si se considera que las raíces de la productividad y el crecimiento económico están fincadas en la revolución tecnológica desarrollada en la información, en las telecomunicaciones y en Internet.
Este orden que impuso la globalización obligó a los negocios a reestructurarse, pero el sector de vanguardia en la nueva economía dejó de presentar una alta rentabilidad, y por el contrario, se contrajo para representar pérdidas a los principales accionistas, como es el sector de computadoras, en el cual el índice resintió una caída de 17,79 % hasta el 12 de agosto del presente año, respecto a diciembre de 2003.
Una investigación del área de Análisis Económico de "El Financiero" basada en información de Bloomberg y de la Bolsa Mexicana de Valores, revela que dentro del Indice Nasdaq el sector de telecomunicaciones presenta un retroceso de 13,67 % en lo que va de 2004.
Como contraparte, los sectores de seguros y transportes arrojaron ganancias de 6,8 y 1,36 %, respectivamente, situándose como los únicos que lograron una tendencia positiva en esta tendencia bajista entre los componentes del Nasdaq.
La globalización de los negocios mediante la revolución de la tecnología adquirió su mayor auge en la década pasada, cuando el Indice Nasdaq mantenía un crecimiento anual de hasta 85,59 % todavía hacia 1999, sin embargo, desde hace cuatro años la nueva economía enfrentó un nuevo ciclo económico.
Sólo el año pasado mostró una recuperación significativa, que le permitió al índice tecnológico un crecimiento de 50 %.
Pero esto lleva a marcar un escenario en el que se demuestra que atrás quedaron los años de auge en que las nuevas tecnologías impulsaron el surgimiento de firmas de manera ágil, a la vez que provocaron la innovación de las actividades financieras y su creciente expansión.
Por ejemplo, en el periodo de 1992 a 2000, la economía estadounidense logró una tasa de crecimiento relativamente alta en un marco de estabilidad de precios, precisamente cuando el Producto Interno Bruto se elevó 3,4 %, cifra superior a la tasa de 2 % reportada en las dos décadas anteriores. No obstante, este crecimiento no resultó tan importante como lo estipulaba la nueva economía; si bien la expansión económica en Estados Unidos estuvo acompañada de un auge bursátil entre enero de 1991 y agosto de 2000, cuando el Indice Nasdaq se multiplicó en 10,2 veces.
También hay que tomar en cuenta que la nueva economía tiene algunas debilidades, destacándose entre ellas la minimización de factores distintos a la utilización de las tecnologías de la información, que han incidido en el crecimiento reciente de la productividad del trabajo.
Es así que la mayor parte del capital informático se concentra en actividades improductivas, como en el sector servicios. Según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el 82 % del acervo total de tecnologías de la información está instalado en ese sector, que incluye comercio, finanzas y telecomunicaciones, entre otros.
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